¿Puedo Hacer Gimnasia tras un Infarto?



Pocas afecciones resultan tan estremecedoras como un infarto de miocardio, enfermedad que suele asociarse con alta mortalidad. Sin embargo, los avances en ciencias de la salud han mejorado el pronóstico y permitido destacar la importancia del ejercicio en la rehabilitación.
Se recomienda en todas las personas que han sobrevivido a un infarto la realización de actividad física, siempre considerando con cautela la edad, el nivel de entrenamiento que existía antes del episodio y, por supuesto, las potenciales limitaciones.
Las caminatas constituyen la modalidad más sugerida por los profesionales médicos. Se trata de una actividad aeróbica, de bajo impacto y mínimo riesgo, que, ante un mejor nivel de entrenamiento, puede incrementarse progresivamente en intensidad y en duración. En general, se inicia con sesiones de 15 a 20 minutos con una frecuencia de 3 caminatas por semana.
El uso de consolas de videojuegos con actividades gimnásticas es otra estrategia moderna y de gran aceptación. Los equipos actuales son útiles para graduar la cantidad de calorías consumidas y el nivel de despliegue físico. Por otra parte, han ganado popularidad en todos los grupos etarios, en especial en los adultos mayores.
Para las personas con limitaciones en los miembros inferiores, los ejercicios del tren motor superior constituyen una interesante alternativa, en especial en el marco de actividades aeróbicas o de baja carga. Si bien no se dispone de estudios específicos al respecto, el aquagym es una posibilidad que ha crecido en los últimos años, en el contexto de las llamadas medicinas alternativas.
En síntesis, las personas que han padecido y sobrevivido a un infarto de miocardio cuentan con el ejercicio como una forma de tratamiento que resulta segura, de bajo costo y complementaria de las terapias farmacológicas.

Imagen: Futura Online



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