¿Puede el Ejercicio Prevenir la Hipertensión?

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Muchos investigadores han demostrado que la actividad física diaria es una estrategia que podría prevenir la aparición de hipertensión arterial en aquellos sujetos predispuestos, como sucede en las personas con antecedentes familiares de esta enfermedad, o bien en los individuos con sobrepeso u obesidad.

Este destacado efecto de la gimnasia permite atenuar tanto las cifras de presión en reposo como aquellas que se determinan en las actividades cotidianas. Aunque el ejercicio más recomendable es el aeróbico (45 minutos al día, en tres a cuatro ocasiones por semana), se considera apropiado el suplemento con ejercicios  con  componente  isométrico. De todos modos, los especialistas advierte que si la presión no está bien controlada, el ejerciocio intenso debería posponerse hasta mejorar las cifras con la intervención de un profesional.

Desde el punto de vista técnico, se señala que el ejercicio físico dilata los pequeños vasos sanguíneos presentes en los músculos, en los cuales también parecen abrirse nuevos capilares, que en realidad podrían ser los que antes se mantenían cerrados y finalmente se abren ante el estímulo funcional del ejercicio. El efecto neto de estos cambios (“circulación colateral”) es la reducción de la resistencia al paso de la sangre y, en consecuencia, de la presión arterial.

Además, la grasa corporal total disminuye en las personas que se ejercitan de forma regular. Como el sobrepeso está muy relacionado con altos valores de presión arterial, el efecto reductor de la presión que se atribuye al ejercicio estaría en buena parte mediado por la menor cantidad de tejido adiposo. Esta modificación en la composición del organismo representa un alivio a la carga del aparato circulatorio, lo que da lugar a un mejor desempeño que puede observarse a todas las edades, incluyendo a niños, adultos y personas mayores.

Imagen: Canal Mujer






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