Potasio y Ejercicio



La hidratación es uno de los parámetros de mayor importancia en toda persona que practica ejercicio de forma regular, con especial relevancia en las estaciones más calurosas. Sin embargo, la sola ingesta de agua puede no ser suficiente, en particular en el marco de la actividad más intensa.

Se admite que el equilibrio correcto de los niveles de potasio resulta de importancia crucial en todos los individuos que entrenan, en forma independiente de su edad y de su condición física previa. Este mineral, entre sus numerosas funciones, se considera un elemento decisivo para la correcta función muscular, tanto en términos del tono como de la fuerza y la capacidad contráctil.

La deficiencia de potasio provoca, entre otras manifestaciones, calambres, dolor muscular, reducción de la fortaleza y, por sobre todo, menor potencia para la contracción. En sus formas graves, la disminución del potasio circulante puede provocar parálisis muscular, con la inclusión de los grupos vinculados con la respiración (el diafragma y ciertos músculos accesorios como los intercostales y los escalenos) y, por supuesto, del propio corazón. En estos casos, es muy alto el riesgo de arritmias o de muerte súbita.

Todas las personas que practican ejercicio requieren un aporte apropiado de potasio para mejorar su rendimiento y evitar riesgo de toda especie. La mejor alternativa es la dieta variada que incluye frutas (bananas, cítricos), vegetales (brócoli, acelga, tomate, patatas) y bebidas deportivas. En sujetos que realizan actividades de alto rendimiento o que tienen una mayor pérdida de potasio por el uso de medicamentos o por enfermedades, puede resultar adecuado un aporte especial en forma de suplementos farmacológicos o de complejos que comprendan en su fórmula las dosis necesarias de potasio y magnesio.

Imagen: Vitónica



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