Natación para No Videntes

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La natación es uno de los ejercicios más completos para todos los públicos de todas las edades y condiciones. Las personas con discapacidad visual forman parte del mismo abanico de beneficiados con esta práctica deportiva, en el contexto de ciertos requisitos.

La falta de visión condiciona la necesidad de que los demás sentidos y el equilibrio le permitan al nadador una óptima familiarización con su entorno. Este proceso involucra una correcta coordinación de la respiración, así como la capacidad para flotar y recorrer breves trechos en el agua. Incluso es posible en la mayor parte de las personas no videntes lograr un entrenamiento para lograr zambullirse.

Es apropiado recordar que la mayor parte de la información sensorial en los sujetos privados de su visión se origina en los estímulos auditivos. Por lo tanto, la excelente relación con el profesor o entrenador se convierte en una herramienta para la fortaleza anímica y la posibilidad de obtener una gran confianza en sí mismo. Además, el lugar debería constar con un adecuado sistema de altavoces y con un techo bajo, destinado a evitar los fenómenos de eco que pudieran impedir la percepción auditiva.

Se recomienda que las personas con discapacidad visual efectúen ejercicios de natación en instituciones con los pasillos libres de obstáculos y con las puertas de las escaleras en permanente situación de cierre. Asimismo, estas escaleras deben estar pintadas con pinturas antideslizantes, con un primer escalón en un tono que lo distinga de los restantes. Se propone firmemente que el uso de rampas de cambio de profundidad sea suave o, en lo posible, evitable con el uso de una pileta con una profundidad única y uniforme.

Imagen: El Mundo del Discapacitado



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