Mejorando la Atención con Ejercicios Simples

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Se ha advertido que la práctica de algunos ejercicios sencillos parece mejorar la concentración intelectual de los niños y preadolescentes con déficit de atención.

Además de sus efectos beneficiosos desde el punto de vista físico (optimización de la postura, evitar la caída de ambos hombros, fortificación de las estructuras musculares cervicales, mejoramiento de la elasticidad de los miembros superiores), ciertos movimientos de fácil realización se han vinculado en estos niños con un mejor nivel de atención. Aunque se desconocen los mecanismos que dan lugar a estas ventajas, se presume que se deben a interacciones de redes neuronales que no se han definido por completo.

Se propone la realización de estas tareas en las primeras horas de la mañana, ya sea poco antes o apenas después del desayuno. Con el niño sentado en una silla con respaldo para la espalda, se procede a extender ambos brazos, para tocar en forma sucesiva la punta de la nariz con una u otra mano, sin carga de peso ni necesidad de movimientos acelerados.

Tras efectuar diez repeticiones, se le pide al niño que eleve sus brazos en posición perpendicular al suelo, para devolverlos a su situación previa (paralela a la superficie de la habitación) en movimientos sucesivos y separados. Se completan también unas diez repeticiones, para finalmente dejar los brazos al costado del cuerpo.

A medida que se verifican resultados, pueden complejizarse los ejercicios al hacerlos en posición de pie o bien incrementando el número de repeticiones. Los efectos sobre la concentración y la atención suelen advertirse en el mediano plazo, en conjunto con otras medidas y el apoyo del grupo familiar y de profesionales idóneos.

Imagen: Nutrición Pro






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