Gimnasia Rítmica y Anorexia

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La gimnasia rítmica requiere de mucha disciplina y del mantenimiento de un bajo peso, en especial en el ámbito de la alta competencia. Ambas características suelen representar un marcador de una temible enfermedad que involucra aspectos psicológicos y físicos, como la anorexia nerviosa.

El vínculo entre esta disciplina gimnástica y el trastorno de la alimentación ha sido denunciado por numerosas organizaciones sociales e incluso deportivas. Aún resuenan los casos de María Pardo y Tania Lamarca, integrantes del extraordinario equipo español de gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, que hicieron hincapié en el desmesurado nivel de exigencia relacionado con el peso corporal.

En las mujeres con anorexia, además de los aspectos directamente relacionados con el descenso agresivo del peso, se reconocen numerosas complicaciones de salud como la osteoporosis, las hipovitaminosis, las perturbaciones psiquiátricas, los trastornos menstruales y otras afecciones de gravedad. La práctica de ciertas disciplinas deportivas que requieren la preservación de un bajo peso, como la propia gimnasia rítmica o la danza clásica, pueden retroalimentar esta enfermedad para dar lugar a complicaciones de extrema gravedad.

Por el contrario, la alimentación equilibrada es un requisito de gran importancia en las gimnastas. Se requiere al mismo tiempo de un aporte calórico suficiente para la práctica de la actividad mientras se evita el exceso de ciertos productos de alto contenido graso que perturben la capacidad atlética. Por lo tanto, la participación de nutricionistas y otros profesionales de la salud es una regla cardinal para lograr los máximos beneficios del deporte en términos físicos, sociales y del éxito, sin poner en riesgo a quienes practican esta bella disciplina.

Imagen: Blog Alternativo



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