Errores Comunes en el Trote y la Carrera

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En todas las variantes de entrenamiento de los corredores, suelen detectarse errores de cierta importancia que pueden no sólo deteriorar el rendimiento, sino incluso perjudicar al gimnasta por el mayor riesgo de lesiones.

El primero y más importante de los errores es obviar el calentamiento precompetitivo. La correcta elongación antes de la práctica del trote o la carrera es acaso la herramienta más trascendente para evitar distensiones musculares, desgarros y otras anomalías musculares. Del mismo modo, los excesos en la distancia recorrida, en especial cuando el corredor aún no ha adquirido la suficiente experiencia, constituyen un motivo de diversas lesiones, entre las cuales sobresalen las tendinitis y las entorsis del tobillo.

De esta manera, se comprende que continuar haciendo ejercicio ante la aparición de dolor representa a su vez otro error relevante. Cuando aparece esta manifestación indeseable, es prudente interrumpir el trote o la carrera; en coincidencia, evitar los períodos de descanso no sólo no mejora el rendimiento, sino que puede ocasionar graves lesiones por agotamiento muscular o por traumatismos surgidos ante la falta de coordinación.

Vale advertir que correr en exceso sobre superficies duras (cemento, asfalto) puede ocasionar a mediano y a largo plazo ciertos problemas articulares, con especial hincapié en las rodillas, o incluso en los talones. Por supuesto, el fenómeno inverso da lugar a lesiones de tobillo, como se describe en la carrera sobre superficies como la arena o el fango, en especial en circuitos extremos o de aventura.

En aquellas personas que agregan a su práctica como aficionados la posibilidad de competencias reglamentarias, se propone no exceder las 15 carreras anuales para evitar exigencias excesivas que puedan dar lugar a un incremento innecesario del riesgo de lesiones.

Imagen: Definición ABC



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