Entrenamiento Táctico y Físico en el Fútbol

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La adquisición de destrezas en el fútbol requiere de dos niveles diferentes de entrenamiento. Por un lado, se requieren ejercicios tácticos, que incluyen trabajos con el propio balón, prácticas con pelota en movimiento, rutinas con balón detenido (tiros libres, penaltis, tiros de esquina) y los propios partidos con los compañeros de equipo. Por otra parte, el despliegue físico es un componente ineludible de importancia similar o incluso superior al entrenamiento táctico, ya que resulta imprescindible para sostener la dinámica de un encuentro a lo largo de noventa minutos.

El fortalecimiento de los miembros inferiores involucra ejercicios aeróbicos y de resistencia, con compromiso de los cuadriceps, los isquiotibiales, los aductores, los gemelos, el sóleo y la musculatura tibial anterior y posterior. Las rutinas se completan por medio de la mejor capacitación de los planos musculares de la cadera y, con ellos, las estructuras de la pelvis y los abdominales.

Existen recursos que permiten la fusión de ambos elementos de entrenamiento en ejercicios en común, como el uso de conos para incrementar la habilidad en el desplazamiento con el balón, al tiempo que se fomenta el trote, la carrera y la posibilidad de realizar recorridos breves a muy alta velocidad.

En el caso particular de los arqueros, la exigencia total puede ser menor, pero el contenido de la práctica para los porteros debe ser similar, dada la mayor necesidad de habilidad en el manejo del balón en el enfoque moderno de la práctica del fútbol.

Como ocurre en otras disciplinas atléticas y deportivas, las rutinas de entrenamiento deben comprender el calentamiento previo, la elongación posterior acompañada de masaje o sin él y la apropiada hidratación con aporte de sales minerales y electrolitos necesarios para la recuperación muscular.

Imagen: Ejercicios Todo Online



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