Eligiendo un Protector Bucal



Cuando se piensa en los deportes individuales o colectivos con riesgo de contacto, entre los que sobresalen el rugby y el hockey, se asocia inmediatamente la necesidad de protección mediante el uso de canilleras, cascos o incluso guantes. Sin embargo, se piensa poco en el elemento que ha demostrado mayores niveles de utilidad, como lo es el protector bucal. Sin embargo, se ha informado que cerca de la mitad de los jugadores de rugby no utilizan estos equipos de gran importancia para prevenir lesiones y efectos no deseados.

A la hora de elegir el mejor protector bucal, deben vigilarse ciertos requisitos. La condición ideal es la fabricación a medida, para que calce en forma exacta en la boca de cada jugador profesional o aficionado. Por lo tanto, se dispone tanto de protectores simples como dobles. Cuando no es posible lograr este objetivo, se propone el uso de equipos comerciales estandarizados, de los cuales los mejores están elaborados con acetato de etileno vinílico, conocido en todo el mundo por su sigla en inglés (EVA). El espesor óptimo es de 4 mm y, en el caso de los niños, se propone el recambio todos los años, para adaptarse a los cambios del crecimiento. Estos equipos son compatibles con cualquier tratamiento de ortodoncia, bajo la correcta supervisión de un profesional.

Sin embargo, estos equipos son mucho más costosos que los más difundidos protectores termomoldeables, los cuales se ablandan en agua tibia y se adaptan a la forma individual de la dentadura de cada jugador. No obstante, pese a su bajo costo, pueden ser incómodos, lo que motiva una tendencia al desuso y al consecuente abandono del nivel correcto de protección.

El uso de los protectores se enfatiza para la protección de las piezas dentales, las encías, los labios e incluso la amortiguación de los traumatismos hacia la base del cráneo en todos los deportes con riesgo de impactos en el rostro.

Imagen: Tenis Global



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