El Esguince Cervical



El esguince de columna cervical es probablemente una de las lesiones más frecuentes que pueden presentarse en el cuello en las personas que realizan ejercicio físico. Algunos deportes en particular se asocian con una mayor probabilidad de esta complicación, entre los cuales sobresalen las artes marciales, el rugby, la gimnasia deportiva y los traumatismos vinculados con el hipismo o los deportes de motor.

Quienes padecen un esguince cervical refieren un intenso dolor localizado en la región del cuello, que suele asociarse con contractura de los planos musculares y la entendible limitación a los movimientos laterales. Este dolor puede irradiarse a la porción superior de la espalda y abarcar ambos hombros o también los brazos. El vértigo, la inestabilidad o la cefalea acompañan muchas veces a los gimnastas afectados.

Cuando se ha confirmado la presencia de un esguince cervical, se recomienda inicialmente la inmovilización del cuello, en especial en las formas moderadas o graves. Puede emplearse un collarín blando, denominado técnicamente collar de Schanz. Si bien 72 h resultan en general suficientes, es posible extender este período en función de los síntomas y del tipo de actividad física habitual de la persona lesionada. Los antiinflamatorios son otro recurso de gran utilidad, con las precauciones del caso en aquellos individuos con molestias digestivas, asma o alergias.

Una vez superada la primera etapa, se propone el tratamiento con masajes por parte de profesionales idóneos, para disminuir la tensión muscular asociada. Los movimientos del cuello y el reinicio de la actividad deportiva aguardarán la indicación del médico, si bien la mayor parte de estas lesiones no deja secuelas cuando se efectúa un diagnóstico precoz con un tratamiento adecuado.

Imagen: Institut Ferrán

 



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