El Ejercicio después de las Fiestas

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No es infrecuente que la cena navideña o los festejos de fin de año se vinculen con excesos y transgresiones que motiven cambios no deseados en el peso corporal. Si bien la prevención y la moderación son sin dudas la mejor estrategia para evitar esas alteraciones, las tentaciones pueden ser difíciles y se hace necesario reparar en técnicas para recuperar la línea tras las jornadas festivas.

El ejercicio físico es la herramienta principal, tanto en el ámbito del deporte, la danza o la gimnasia tradicional u hogareña, de acuerdo a las preferencias de cada persona. En este caso, siempre ha de recordarse que la actividad física debe asociarse con el placer, ya que, cuando se la percibe como una obligación o una normativa rígida, la posibilidad de abandonar el ejercicio es más elevada, con los naturales perjuicios que se originan de esa actitud. Vale recordar que la falta de tiempo y la ausencia de efectos placenteros son los grandes enemigos de la sana práctica del ejercicio. Esta modalidad puede incluir también a los niños, con el objetivo de hacer llegar el mensaje de una vida saludable desde los primeros años de vida.

En los días que han seguido al festejo de fin de año, puede ser útil reducir el consumo de azúcares refinados y de sodio, con el objetivo de consumir menos calorías, por un lado, y de reducir la retención hidrosalina, por el otro. La sustitución del aceite o la materia grasa para frituras y sofritos por rocío vegetal es otra norma eficaz. La ingesta de grandes volúmenes de líquidos brinda saciedad y, al mismo tiempo, beneficios en términos de salud.

La clave acaso se encuentra en permitirse algunos deslices en las fiestas, sin dejar de lado la necesidad de la práctica de ejercicio regular como motor de una vida sana.

Imagen: SGP Salud

 



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