El Ejercicio Combate la Falta de Apetito de los Ancianos



La anorexia y la inanición constituyen un fenómeno que se asocia en general con el envejecimiento. Si bien pueden ser la expresión de una enfermedad subyacente, se reconoce que muchas personas de edad avanzada padecen estas complicaciones sin un proceso patológico asociado.

En este sentido, existen terapias farmacológicas que pueden colaborar con una mejor nutrición. No obstante, muchos de estos productos medicinales se vinculan con efectos adversos que pueden ser perjudiciales. En cambio, se ha reconocido en numerosos trabajos científicos que el ejercicio constituye una excelente herramienta para abrir el apetito en los sujetos añosos.

En efecto, tanto en los ancianos activos como en aquellos que viven en residencias geriátricas, se ha observado que la ejercitación acorde a la edad, el sexo y la masa muscular mejora la capacidad de ingerir alimentos. Estas ventajas de la actividad física alcanzan incluso a la población mayor de 90 años y cuentan con el marcado beneficio adicional de su muy bajo costo de aplicación.

Entre los programas posibles se citan los ejercicios aeróbicos (caminata leve o de moderada intensidad, danza suave, tai chi, aquagym) o bien, cuando no existen contraindicaciones o precauciones específicas, algunos componentes básicos de ejercitación anaeróbica. En todos los casos, la evaluación médica idónea previa y los consejos apropiados para evitar la deshidratación constituyen una base esencial para lograr el éxito deseado con el menor riesgo posible.

Vale agregar que los ejercicios realizados en forma colectiva se asocian con beneficios adicionales en relación con el fortalecimiento de los vínculos sociales y un mejor desempeño neurológico y cognitivo.

Imagen: Salud para Mayores



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