Ejercicio y Tiroides



Las enfermedades de la glándula tiroides son relativamente frecuentes. En efecto, tanto el hipotiroidismo (reducción de la función normal) como el hipertiroidismo (funcionamiento excesivo de este órgano) aparecen en la población general con una prevalencia importante.

El hipotiroidismo es, por lejos, la más habitual de las dos afecciones y se asocia, cuando no es tratado adecuadamente, con mayor riesgo cardiovascular y con limitación de la capacidad intelectual. En estos casos, el ejercicio físico puede constituir un complemento de gran interés para la terapia de las personas afectadas.

La práctica de ejercitación controlada permite acompañar la reducción de peso que estos individuos necesitan. Además, dado que el hipotiroidismo afecta la dinámica muscular, la realización de procesos aeróbicos (caminata, trote suave, gimnasia recreativa, elongación) con un complemento moderado de índole anaeróbica (carga y resistencia) asegura una estimulación apropiada del tono de los músculos y mejora la capacidad física y los reflejos profundos.

En el caso de las personas con hipertiroidismo, se advierte que se hallan en mayor riesgo cardiovascular como consecuencia del aumento del ritmo cardíaco, la tendencia a la hipertensión arterial y la facilidad para la deshidratación y el sudor excesivo. Por lo tanto, hasta alcanzar un nivel adecuado de control de la enfermedad, no es recomendable la práctica sistemática de ejercicios, la cual podría asociarse con mayores riesgos en relación con los posibles beneficios.

Como ocurre con otras dolencias, la consulta con el profesional de la salud asegurará no sólo mayor seguridad, sino el reconocimiento del plan de ejercicios más acorde con las necesidades individuales de cada persona.

Imagen: Belleza Facilísimo

 



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