Ejercicio y Descanso

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El ejercicio y el sueño son dos estados del organismo que realmente son indispensables para la vida. En el caso de los niños y adolescentes, ambos procesos dan lugar a la liberación de la hormona de crecimiento y de sus mediadores. En los adultos, tanto la actividad física como el descanso apropiado dan lugar a un mejor bienestar general con optimización de la calidad de vida.

Es común suponer que el momento óptimo para la actividad física es el horario vespertino, ya que de esta manera se incentiva la función muscular, logrando al mismo tiempo un nivel de agotamiento más intenso que debería favorecer el descanso durante la noche. Sin embargo, los especialistas sostienen exactamente lo contrario.

El ejercicio motiva numerosos efectos beneficiosos sobre el organismo, como el consumo de grasas. Esta acción se motiva en la liberación de distintas sustancias químicas, como la adrenalina y la noradrenalina. Estos productos químicos aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, con mayor irrigación de los músculos y el tejido adiposo, lo que da lugar al deseado objetivo de quemar las grasas. No obstante, estas sustancias incrementan la actividad cerebral y motivan la aparición de dificultades para descansar.

Por lo tanto, no resulta recomendable efectuar actividad física en la segunda mitad de la tarde. Los expertos proponen que, entre el ejercicio y el momento del descanso deben mediar unas tres horas en las personas sin alteraciones del sueño, pero no menos de seis horas en sujetos insomnes. Al respetar estas normativas, el ejercicio se asociará a su vez con un mejor nivel de descanso y con un mejor aprovechamiento de toda su potencialidad para optimizar la calidad de vida.

Imagen: Vitonica



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