¿Calor en el Gimnasio?



Muchas personas asocian a la sudoración profusa con un bienestar físico, en especial cuando se postula que el sudor es una estrategia que, al mismo tiempo, permite reducir el peso corporal y desembarazarse de toxinas circulantes.

Es por ello que la moda de efectuar ejercicio bajo condiciones de elevada temperatura ha empezado a ganar adeptos en todo el mundo. De hecho, pese a las fuertes recomendaciones de las instituciones de regulación (una temperatura de 20 a 22 grados se considera óptima para la práctica de gimnasia, según el American College of Sports Medicine), un número creciente de personas efectúa ejercicio físico en ámbitos tórridos.

Estos nuevos gimnasios permiten elevar los niveles ambientales de temperatura y humedad, hasta convertirse en una suerte de gigantescos saunas. Muchos concurrentes encuentran en el calor intenso una manera de optimizar su rendimiento en términos del ritmo cardíaco, la fortaleza y flexibilidad de los músculos y, por sobre todo, la sudoración. Este nuevo mercado ha motivado a los centros de deportes a dar lugar a sesiones de yoga, pesas, ciclismo indoor e incluso pilates en condiciones que muchos expertos señalan como peligrosas.

De hecho, algunos investigadores aclaran que los atletas se exponen a un riesgo innecesario de taquicardia extrema, deshidratación, alteraciones del equilibrio del sodio y el potasio, desmayos, síncopes, convulsiones y el siempre temido golpe de calor. Estas complicaciones son características de las temperaturas que superan los 38ºC. Asimismo, se desaconseja esta práctica en niños y adolescentes, en individuos con problemas cardíacos y en las personas de más de sesenta años.

Por lo tanto, si persisten dudas, es prudente continuar con la práctica de ejercicios convencionales antes de recurrir a estos recursos novedosos, pero que implican riesgos que probablemente no vale la pena correr.

Imagen: New York Times



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